La meseta de Santa Rosa de Osos fue descubierta en 1541 por el Capitán Francisco Vallejo, quien la nombró Valle de los Osos debido a la fauna que dominaba la región. Hacia finales del siglo XVI, la riqueza aurífera atrajo a cientos de exploradores encabezados por el Capitán Antonio Serrano de Espejo, formalizándose su fundación bajo capitulaciones concedidas por el gobernador Manuel Velásquez de Atienza y ratificadas por el Rey Felipe IV en 1636.
Fue erigida en parroquia en noviembre de 1659 por Monseñor Vasco Jacinto de Contreras y Valverde bajo el nombre de San Jacinto de los Osos. En 1792 pasó a ser Villa de Nuestra Señora de los Osos, en 1811 adoptó formalmente el nombre de Santa Rosa de Osos y en 1814 fue elevada a municipio por decreto del dictador Juan del Corral.
En 1917, el Papa Benedicto XV instauró la Diócesis de Santa Rosa de Osos, designando a Monseñor Maximiliano Crespo como su primer obispo. A partir de 1924, Monseñor Miguel Ángel Builes Gómez dirigió la diócesis por más de cuatro décadas, consolidando tres comunidades religiosas de gran proyección eclesiástica.